Cradle of Filth+Alcest+Naraka en Iruña-Pamplona

Publicación original en MariskaRock

Decía el gran Lemmy Kilmister que «Un grupo bueno no es el que te hace mover un rato el pie, sino el que desata tu imaginación». Y así es como fue, tal cual, en una noche de interesantes contrastes el pasado domingo 22 en la sala Totem de Villaba-Atarrabia (Navarra). Naraka, Alcest y Cradle of Filth se conjugaron para deleitarnos con una genial montaña rusa sonora y escenográfica.

Junto a Madrid y Barcelona, Pamplona fue la tercera ciudad del estado en la que tuvieron a bien parar los de Dani Filth y compañía. Y se agradece, todo sea dicho, poder disfrutar por estos lares y en sala de bandas de estas características. Mención aparte merece también la sala Totem, que está programando este tipo de eventos,  además de hacerlo en unas excelentes condiciones de organización y sonido.

Los franceses Naraka fueron los encargados de dar comienzo, de modo muy puntual, a esta velada de domingo que en otras ocasiones no se hubiera llenado como lo hizo. Sin embargo, el cartel merecía un aforo más que decente, aunque al día siguiente era día de escuela. Naraka arrancó con In Tenebris y Cursed, haciendo gala de un black metal pesado y bien ejecutado, al que acompañó el buen sonido. A pesar del escaso tiempo con el que contaron, fue suficiente para que pudiesen demostrar que, todavía son una banda joven con apenas un disco en la calle, pero su actitud sobre el escenario y su pericia técnica les puede llevar lejos. Su actuación fue corta, pues no llegó a los 30 minutos, pero intensa, con un Théodore Rondeau, exultante en temas como Darkbringer o The Great Darkness. También pudimos escuchar la voz enlatada de la antigua teclista  de Cradle, Lindsay Schoolcraft, en Mother of Shadows. Bien por Naraka, actitud, calidad y pericia técnica.

Con Alcest la sala ya se llenó por completo, y es que creo, aun a riesgo a equivocarme, que es a quien vinieron a ver una gran parte de las y los asistentes. Era una oportunidad fantástica para apreciar la propuesta de Neige, vocalista, multi instrumentista en estudio, y alma mater de la banda.

Alcest supuso un remanso de paz después de Naraka. Transmitieron una serenidad grave que, sin pretenderlo, anunciaba la tormenta que estaba a punto de llegar. Desde su primer corte, Les jardins de Minuit, con el que da comienzo también el último disco, Spiritual Instinct, construyeron una atmósfera cálida y armónica.

Defendieron su propuesta post-metal, bien interesante en la escena actual, con una enorme maestría en la interpretación de cada tema, desde Sapphire hasta la magistral Delivrance, con la que terminaron. Alcest fue delicadeza y recogimiento, expresado a su vez por la enorme sensibilidad de Neige, que contó con un buen apoyo a la voz y a la guitarra de Zero. Sin desmerecer a Narkara y Cradle, la propuesta tierna e intimista de Alcest fue de lo mejor de la noche.

Sin embargo, el punto álgido de la noche corrió a cargo de Cradle of Flith, que de una forma u otra ya estuvieron presentes desde el comienzo del concierto, pues los dos grandes esqueletos que flanqueaban el escenario nos avisaban, a cada momento, de la inminente salida de la “nueva” banda de Dani Filth. La noche era de ellos, y no fue para menos.

Una escenografía a modo de bosque de los horrores envolvió el escenario, y dejó patente que no está reñida la música con la escenografía y el atrezo cuidado, y que al combinar ambos elementos se consigue una propuesta muy potente. Cradle venía a presentar Existence is futile, su último disco, denominado por algunos críticos como el culmen de su carrera. Y yo todavía no me atrevo a hacer tal afirmación, tan solo me quedo, de momento, con la respuesta fantástica, del público iruindarra antes los temas que interpretaron de este último disco: Existencial terror, con la que comenzaron; Crawling king chaos; Us, dark, invincible y Necromantic fantasies. Una respuesta similar a la otorgada a temas clásicos como Nocturnal Supremacy o I am the torn.

Cradle Of Filth demostró que se encuentran en plena forma, y que los cambios en la formación, contra el pronóstico de algunos apologetas del caos, ha sido para bien. La sustitución de Jezebel a los teclados y coros, fue una de los cambios en los que se pensaba que más se iba a resentir la banda, sin embargo Zoe demostró su alto nivel, cuya voz se integró a la perfección con la de Dani en temas como Nymphetamine Fix.

La voz de Dani parece que estaba algo resentida al comienzo del show, por los golpes que se dio en el pecho, sin embargo, no se notó durante todo el concierto. Mantuvo el nivel de los agudos. Y parece, con respecto a conciertos del pasado, que ha mejorado el directo. Los años le sientan bien al inglés. Quien lo iba a decir.

Un público entregado, en el que había incluso gente maquillada a lo Dani Filth, un sonido perfecto,  unos instrumentistas (Smarda, Firth, Burbage, Skaroupka y Zoe) muy empastados y cómodos en el escenario (algunos a pesar del poco tiempo en la banda), una actividad intensa, y una escenografía muy cuidada, dejaron claro que para Cradle no solo parece que no han pasado los años, sino que con estos la banda ha mejorado el directo en relación a sus años dorados. Her Ghost in the fog, con sus confetis y todo, puso fin a una noche solemne de metal e imaginación. Volviendo a Lemmy, benditas sean las bandas que nos desatan la imaginación.

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