Bazka: «Denunciamos la crueldad, reivindicamos el salvajismo»

Publicación original en Arainfo el 12/07/22.

Realizada junto a mi compañero Iker González Izagirre

Fer Zapo, Hodei, Txomin y Erik (Estricalla) y Galder (Dut, Berri Txarrak) se han unido en Bazka. Un nuevo proyecto musical que nace para quedarse, «por una necesidad de seguir diciendo, seguir sintiendo». “Basoaren ilunean dantza” es su primer álbum. Tras el verano, podremos verlos sobre los escenarios.

Erik, Hodei, Txomin, Fer y Galder son Bazka.

Hablamos con Bazka, el nuevo proyecto de varios integrantes de Estricalla, Fer Zapo, Hodei, Txomin y Erik, y que cuenta, en sus primeros pasos, con la colaboración de Galder, batería de Dut, Kuraia y Berri Txarrak. Acaban de lanzar en formato digital “Basoaren ilunean dantza”, su primer álbum. Próximamente estará en la calle el CD, y en otoño llegará el 12″ LP. El pre-order ya está en marcha en Stop Control Records y Filferro Records.

Bazka nace «por una necesidad de seguir diciendo y seguir sintiendo», afirman en esta entrevista en la que «bailamos en la oscuridad del bosque, entre tensión, ruido y melodías». «Con el paso de los años la música se ha convertido no solo en nuestra herramienta de lucha y denuncia, sino también en nuestra manera de comunicarnos y encontrarnos con el mundo. Con todo el Mundo. Esa es la base de todo», detalla la banda.

Se podría decir que esta nueva banda surge de las cenizas de Estricalla, bajo un nuevo apodo, «ya que cuatro de los ‘estricallos’ de la última formación estamos en Bazka». Pero «más que una continuación es una evolución, hemos tomado rumbos y ritmos diferentes a los de Estricalla que en el fondo sí que riman, pero que son y suenan distintos», aclaran.

Tras los últimos años de parón en los directos de Estricalla, Hodei, Txomin, Erik y Fer continuaron todo ese tiempo en contacto, «dándole vueltas a nuevos y viejos bocetos, y haciendo temas». «Cuando nos dimos cuenta teníamos casi una veintena de proyectos de canciones, y teníamos el tiempo y las ganas para llevarlas adelante, grabarlas y presentarlas en un disco. Pero necesitábamos a alguien a la batería para grabar aquello que sonaba muy distinto a lo que hasta ahora veníamos haciendo. Así que le dijimos a Galder, él se animó, y empezamos a ensayar y a arreglar, descartar y preparar las canciones para lo que ahora es nuestro disco», nos cuentan.

«La mirada de Galder nos ha dado otra perspectiva, nos ha ayudado a completar nuestra propuesta y cerrar el círculo»

«Bazka nace para quedarse. No será algo eterno porque nadie ni nada lo es, pero hemos llegado hasta aquí para quedarnos», subrayan. Fer explica que cuando le comentó a Galder si se animaría a grabar el disco con ellos, «y tras escuchar la maketa con algunas de las canciones que teníamos preparadas para ese disco», les dijo que sí, que se animaba a hacerlo. «También nos dijo que no se podría comprometer a girar y llevar una dinámica de banda más continuada en el tiempo. No nos pareció mal su propuesta, y así, casi seguido, empezamos con los ensayos, para después meternos en la grabación y masterización del disco, y llegar hasta hoy donde estamos ‘liados’ con la presentación de la banda y de nuestras canciones».

El sello de Galder es importante en este álbum. De hecho, Bazka lo nombra como el que les dio esa perspectiva «imposible, colorista y diferente». «Galder no solo ha creado unas baterías increíbles para este disco, sino que ha participado en todo el proceso de preparación de la grabación del mismo. Se ha implicado en los ensayos, retocando y puliendo los temas, en el proceso de grabación, en las mezclas, masterización, y en todas las últimas decisiones de la banda hasta acabar el disco. Su mirada nos ha llevado un poco más allá, nos ha dado otra perspectiva a la hora de mirar las canciones, y nos ha ayudado a completar nuestra propuesta y cerrar el círculo».

En este trabajo se aprecia una diferencia en lo musical con proyectos anteriores. Sin dejar atrás pildorazos punzantes y revolucionados del hardcore-punk, “Basoaren ilunean dantza” incluye temas más melódicos y reposados. Por eso, les preguntamos si ha habido una evolución o ha sido algo casual. «Nos dimos cuenta cuando preparábamos canciones nuevas estos últimos años que los temas tenían otra textura, otro color y una estética diferentes. De repente y sin quererlo estábamos en otro plano, y era como empezar a construir todo de nuevo». Esto «en vez de ser una traba, ha sido una motivación para nosotros. Y así nos hemos dejado llevar, avanzando poco a poco, sin cortarnos, pero buscando el corte. La profundidad de ese corte depende de la velocidad con que lo asestas pero, sobre todo, y viendo el mundo postpandémico y premaquia-bélico donde hemos venido a caer, de la intensidad con la que lo infringes. Y eso es lo que buscábamos. Hemos venido a hacer sangre, denunciamos la crueldad, reivindicamos el salvajismo».

Una pequeña gira tras el verano

Estricalla era una palabra en aragonés que se puede traducir por «destroza» o «rompe». Bazka «es el forraje que se le da al ganado para comer». La idea del nombre fue de Galder «y nosotros andábamos hambrientos, y la hicimos nuestra enseguida. Nos gustaba su significado, nos gustaba la sonoridad que tiene, necesitábamos un nombre y esta fue nuestra primera, y prácticamente única opción. No le dimos muchas más vueltas porque estábamos muy liados con la grabación, mezclas y demás, y porque el nombre nos gustó desde el principio».

Entre Estricalla y Bazka, Fer Zapo ha estado muy activo con otro proyecto, Onki Xin, junto a Zigor DZ, saliéndose de sus registros habituales para sumergirse en la electrónica. «Onki Xin es una aventura nueva, diferente e importante para mí que me permite experimentar y entrar en territorios desconocidos, y que me abre nuevas perspectivas y formas de entender la música. Es una manera de seguir aprendiendo y desaprendiendo sin límites ni prejuicios. En este ‘proyecto’ mi compañero de viaje Zigor DZ aporta la parte electrónica y yo la eléctrica, aunque a veces los papeles se trastocan sin importarnos quién es qué», añade Fer.

Las letras de Bazka también han sido cosa de Fer. «A veces tengo la sensación de que llevo 30 años escribiendo la misma canción, las palabras y las melodías quizás ‘no se repitan pero riman’, y sigues haciendo y diciendo las cosas, pero de una manera diferente», nos responde.

“Basoaren ilunean dantza” ha sido grabado en un templo de la escena autogestionada de Euskal Herria, Bonberenea de Tolosa, en el estudio de otro maestro, Karlos Osinaga «Txap» (Lisabö). «Queríamos hacer un disco, y al final hemos pintado este cuadro al que hemos llamado Bazka», apunta la banda. Tras el verano harán una pequeña gira de presentación en Euskal Herria con Galder a la batería, «y lo que venga después todavía no lo sabemos…».

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