Imsomnium es una de las bandas actuales más icónicas del metal finlandés, con ocho discos editados desde el 2002. Este 2023 ve la luz su noveno disco, “Anno 1696”, un disco conceptual que nos lleva de viaje a un pasado oscuro de la historia escandinava. Y es que, alrededor del año que da título al disco, el 30% de la población de Finlandia fue asesinada. Fue un tiempo de dolor, sed de venganza y muerte, en pleno apogeo de la caza de brujas en toda Europa. Fueron también los años de la gran hambruna, donde incluso se dieron episodios de canibalismo. En esos oscuros pasajes de la historia finlandesa se ha basado el vocalista Niilo Sevänen para escribir el relato que acompaña al disco. Relato y disco, se inspiran a su vez y rinden homenaje a “Sudenmorsian” la fantástica novela de Aino Kallas. “Anno 1696” es toda una obra conceptual, que cambia de registro musical con respecto a “Argent Moon” (2021), su anterior trabajo, y mira de reojo a los orígenes más crudos de la banda. Desde la potente “1696” con la que comienza el disco, a la épica “Godforsaken”, en la que colabora la cantante Johanna Kurkela, pasando por la balada “The Unrest”, con el radical cambio que supone el siguiente corte, “The Rapids”, es un perfecto contraste que define la filosofía del disco: entre la tristeza y la ira, entre la desesperación silenciosa y el llanto de angustia. El griego Sakis Tolis también es una colaboración única en la pesada “White Christ”, cuya voz le va como anillo al dedo. “Lilian”, “Starless Paths” y “Witch Hunter” forman el ecuador del disco, tres temas rápidos e impecables. A los ocho cortes de “Anno 1696” hay que sumar otros tres, “Songs of the Dusk, que se incluyen en la edición especial presentada en un formato de lujo. “Anno 1696”, que ha sido mezclado por Jaime Gomez Arellano (Paradise Lost, Mayhem, Cathedral…) en los Orgone Studios y masterizado por Tony Lindgren en los Fascination Street Studios (Kreator, Dimmu Borgir, Eluveitie…), supone la obra cumbre de Imsomnium, y da la sensación de que sus anteriores trabajos, incluso sus obras maestras como “One for Sorrow” (2011), han sido un campo de experimentación para llegar hasta “Anno 1696”. No obstante, el tiempo lo dirá.




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