Cronica del Mondra&roll (Sábado 08-07-23)

Este artículo fue publicado en MariskalRock el 12-07-23

Parece que, en su segunda edición, el Mondra&roll se va asentando como uno de los festivales de punk rock y hardcore más importantes de la Península. A ello hay que sumar el entorno físico en el que se realiza el festival, el Parque Monterrón, en Arrasate-Mondragón, con un escenario rodeado de vegetación, cuyas gradas están dispuestas siguiendo la ladera del monte, en forma de teatro griego. Además, Arrasate es un lugar crucial en la historia del punk vasco y estatal, pues allí nacieron los RIP. Toda esa tradición y cultura punkrockera se mantiene, como atestiguan la cantidad de bandas de la zona, y la estética de su juventud, que mantiene la esencia de aquellos punks y skins de los 80 y 90.

El cartel de este año mantenía la esencia de bandas punteras internacionales, como The Interrupters, que cerraron el festival, Perkele o Sick Of It All, junto a bandas locales como Arkada Social, Rotten XIII o los míticos Subterranean Kids. Además, este año tocó Agur, que fueron los ganadores del concurso de bandas nóveles del año pasado. Esta fue una iniciativa interesante, puesta en marcha desde la organización del festival el año pasado, para fomentar el punk rock joven y amateur, que por desgracia no se hizo este año. Espero que esta iniciativa se retome en la edición de 2024, desde el compromiso que caracteriza a los organizadores con el punk rock de base y amateur.

De la presente edición también es interesante destacar la novedad de la zona de acampada, que no existió el año pasado, y que facilita el alojamiento a mucha gente que llega a Arrasate desde todos los rincones del Estado. Un acierto de la organización, que no fue así en los precios de barra, que distaban un poco del carácter popular de un festival de estas características. También se echó en falta la zona de barra, con baños, merchan y mesas para sentarse a cenar o a tomar algo tranquilamente, que había el año pasado, antes de entrar a la zona de conciertos.

Por otro lado, un punto para la organización del festival es haber apostado, un año más, por la presencia de bandas de componente femenino, y dar visibilidad así al rock hecho por mujeres que, como en otros ámbitos de la vida y laborales, en el mundillo del punk rock, fuertemente masculinizado, también se enfrentan a un techo de cristal difícil de romper. Bravo.

Maid Of Ace, fueron las encargadas de inaugurar la jornada del sábado, ultrapuntuales, con su punk-hardcore rápido y enérgico, enseguida consiguieron calentar el ambiente y advertir de lo que estaba por venir. Temas como “Nostalgia” o “Repent” provocaron los primeros pogos del sábado. Empezaron con mucha fuerza, y quizás se hubiesen merecido no abrir el festival, ya que mucha gente no las vio, y por estos lares no va a haber tantas oportunidades de verlas en directo, como a las bandas locales que tocaron más tarde.

La banda encargada del segundo asalto fue Svetlanas, la formación italo-rusa, con la gran front-woman Olga Svetlana al frente, que desde el primer segundo no cesó de correr, doblarse, gritar y transmitir una energía desbordante marcada por ya clásicos como “People Suck”, “Put Your Middle Fingers Up” o “Lose Control”. Entre el público se veía alguna bandera de “Save Donbass” o el logo de las coordinadoras antifascistas. Svetlanas fue una orgía bestial de rapidez y descontrol punk y trashcore.

A las ocho en punto comenzaba la banda local, de la comarca del Goierri, Hell Beer Boys, con su street punk y oi! de la vieja escuela. En las primeras filas los chavales skins disfrutaron y corearon himnos como “Tiempos del Ayer”, “Sintiendo la Locura” o la mítica “Ratas del Oria”. Puro sentimiento oi condensado en cada acorde.

Pasados pocos minutos de las 21:00, comenzó su descarga la mítica banda barcelonesa de hardcore, Subterranean Kids. Pioneros, junto a otras bandas catalanas como L´Odi Social, del hardcore old school a nivel estatal, los Subterranean se fundaron en 1985, y desde entonces han tenido varias idas y venidas, hasta el presente. Parece que han retornado para hacer las delicias de viejos y jóvenes hardcoretas. Demostraron estar en muy buena forma, con un Mimo a la voz que no dejó de moverse en ningún momento, con sus gestos tan característicos a modo de robot o de ayuken. Abrieron con el tema “En casa me llaman loco” seguida de “líderes revolucionarios”. Canciones ya clásicas del hardcore estatal, como “Ciudadano ejemplar” o “Amigo” fueron de las más coreadas entre el público.

Directamente desde Gran Bretaña, pudimos ver a una de las bandas fundacionales del punk, los míticos Buzzcocks. La verdad es que resulta una delicia poder ver y escuchar a este tipo de bandas, como los Buzzcocks, que tanto han aportado a la historia del rock y del punk. Se fundaron en 1976, y exceptuando el lapso del 81 al 89, han estado en activo desde entonces. Comenzaron fuerte con “What Do I Get”. En las primeras filas se podía ver a un público más maduro, pero también a gente muy joven que conocía los temas de los Buzzcoks. Canciones como “Even Fallen In Love” o “Orgasm Addict” fantásticamente interpretadas, con un sonido limpio dejaron claro que los de Bolton están en un buen momento. Quizás sobró el largo solo y momento de ego de Steve Diggle que, no obstante, no empañó una actuación fantástica. El gran Diggle también tuvo su momento tierno cuando, con su acento y humor inglés, se dirigió al público para decir “Eskerrik asko The Basque Country, because, this is not Spain, is it”?

Seguidamente, y ya de noche, el contraste con los ingleses lo puso la banda local Arkada Social, cuyo vocalista, Hodei, milita en otros proyectos como Des-Kontrol y Yugular, todas ellas bandas punteras en la escena punk oi estatal. El concierto de Arkada Social, fue brutal, como siempre. Es de destacar la colaboración de Fermín Muguruza, con quien tocaron “Zu Atrapatu Arte”, de Kortatu, con la que pusieron el recinto patas arriba. También salió a cantar Podri, de Rat-Zinger, que se marcó un “Miles de cadáveres” excepcional. Un 10 para Arkada Social que dejó muy buen sabor de boca para afrontar, con cambio de tercio, el plato fuerte de la noche.

Sobre la 1:00 salió a escena The Interrupters, y si bien he de reconocer que no es una de mis bandas favoritas, pues el tipo de música que hacen, punk-ska, no me motiva en demasía, se marcaron un bolo brutal. Es una de esas bandas que ganan muchísimo en concierto, cuyos miembros son musicazos, y que merece la pena, aunque no escuches sus discos, verles en directo. A ello se sumó un sonido excelente y limpio que puso el broche de oro a un festival que en su segunda edición ya ha conseguido fidelizar a fieles que van a ir año tras otro a Arrasate-Mondragón a lo que puede ser la meca veraniega del punk rock. 

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